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Disertación sobre la barraqueñeidad

Apartes de mi disertación presentada en la Federación Oriental de los Andes, sobre la identidad cultural barranqueña o barranqueñeidad, el pasado 8 de mayo de 2024 en Barrancabermeja.

Por: Hugo Hernando Bernal Vallejo | La diversidad es un bien cultural que nos enriquece a todos. La realidad cotidiana, al menos en Barrancabermeja, es fuente de conflictos, por la diferencia de identidades culturales. El valor de cada cultura que hace parte de la barranqueñeidad, implica en las microculturas una más dominante frente a las otras.

Las falacias y la retórica no coinciden con la realidad, por el control del discurso de algunos, sobre el patrimonio cultural que determina la identidad.

En Barrancabermeja, no existe una mentalidad regionalista y en consecuencia no hay identidad cultural barranqueña que nos pueda diferenciar de otro pueblo, en la práctica y no en el papel. Por eso, no hablamos de lealtad cultural, porque nuestras expresiones culturales son prestadas, como consecuencia de la migración provocada por la industria del petróleo, en un proceso de culturización y endocultural, según el criterio que se asuma.

Debemos y tenemos que promover un movimiento cultural, a conciencia; si queremos darle un norte al futuro de Barrancabermeja, y su población natal. Que bajo un mismo lema nos unamos culturalmente, que sea nuestra propia verdad y realidad.

Debemos conocer nuestra historia y empezar a escribir la nuestra, y no permitir que la equívoca comunicación sacrifique en nombre de erradas consideraciones simbólicas o identitarias de otras regiones; para que todos los barranqueños la entendamos, por encima de las diferencias del ADN cultural que tengamos o la suma de varios.

La cultura es el alma del pueblo barranqueño y prima como factor de identidad, pues parece inaudito que un barranqueño nato no conozca ni su historia ni las manifestaciones culturales que vivimos a diario y que deberían ser ejemplo para la generación que nos sigue.

¿Por qué la indiferencia por lo nuestro? Hay buenas razones para pensar que las subculturas que han sido matizadas con el tiempo, se resisten para amalgamar una nueva, generando un sesgo irreconciliable. Por decirlo de otro modo, no tener definida en la practica el elemento cultural en los barranqueños no refleja la mentalidad de la barranqueñeidad y sólo tendría sentido dentro de un marco ideológico, que no existe.

El pluralismo cultural asimétrico que tenemos en el inconsciente colectivo, debemos volverlo consciente en un modelo pedagógico abierto que no aparece en ninguna política pública.  En nuestra tierra bermeja tenemos una coexistencia de idiosincrasias que nos aleja de la unidad y de un objetivo común, porque gira alrededor de un egocentrismo, en el que prima el interés particular sobre el general.

No cabe duda, que el objetivo común como pueblo es razonable, es decir, la idea de promover la igualdad cultural implica necesariamente un costo operacional de una transformación social, influyendo en la política, la economía, las normas del comportamiento, los sistemas de valores y las modificaciones de los antivalores culturales.

No hay una cultura oficial, esta se arraiga en un pueblo por medio de la tradición con el pasar de los años; pero si se puede oficializar cuando es reconocida por las autoridades públicas y los medios de comunicación, pero la ignorancia del arraigo histórico o las costumbres es evidente en Barrancabermeja.

Si dudamos o ignoramos nuestra propia cultura popular, no hay sentido de identidad y menos de pertenencia.  El contraste retórico del abuso de la palabra “cultura” para extenderla a fiestas o jolgorios, es evidente en nuestro medio regional, puesto que concede a estas manifestaciones no culturales el papel de símbolo o definidor de identidad que no distingue a un pueblo de otro.

La cultura es esencialista porque determina la idiosincrasia de los nacidos en una comunidad determinada y afectada por su entorno natural. Este esencialismo se manifiesta en las diferentes tradiciones y costumbres aprendidas en la familia como célula de una comunidad en la que viven. Entendida así, es el pilar de la cultura y la identidad de los barranqueños y base de la construcción del desarrollo de Barrancabermeja, como distrito especial. Lo anterior, explicaría promover la transformación social para entender la barranqueñeidad con objeto de amoldar la idiosincrasia del barranqueño.

Para concluir, mi disertación, advirtiendo la importancia de definir nuestro pasado, construyendo culturalmente lo nuestro y dar las bases de la identidad del barranqueño y no encerrarnos en diferencias triviales que desarman el espíritu de la razón del porque somos barranqueños.

El principio fundamental, el barranqueño como un ser humano, tiene una historia para contar y otra para construir, a partir del trasegar de los ancestros en tierras de Pipatón y las variables sociales que han y hemos tenido en los últimos cien años definidos por la industria del petróleo y los posteriores conflictos laborales.

Para finalizar, entender la respuesta a la pregunta: ¿Por qué las raíces culturales son una herramienta para construir nuestro futuro? Es la que nos permitirá arroparnos todos sobre un mismo concepto o ideología. Inspirémonos en nuestra herencia y sumerjámonos en nuestras costumbres y tradiciones. Nuestra base cultural es como el combustible que mantiene la tea viva, para iluminar nuestro ingenio y construir nuestro norte.

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*Abogado, periodista, letrista y gestor cultural.

Esta columna encierra el pensamiento del autor, en ningún caso es la posición de Río Grande.

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