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La seguridad multidimensional en Santander

Desde el Preámbulo de la Carta de 1991, se habla de la importancia de garantizar la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo.

Por: Alexander Mateus Rodríguez | La Corte Constitucional ha precisado la noción de seguridad bajo tres dimensiones: i) como un valor constitucional, ii) como un derecho colectivo y, iii) como un derecho fundamental. Particularmente, se dijo que, como valor constitucional, «(…) la seguridad está referida a la garantía de las condiciones necesarias para el ejercicio de todos los derechos y libertades fundamentales por parte de quienes habitan el territorio nacional (…)».También, se ha enseñado que la seguridad personal como derecho fundamental: «(…) es aquél que permite a las personas recibir protección adecuada por parte de las autoridades, cuando quiera que estén expuestas a riesgos excepcionales que no tienen la obligación de sobrellevar, por rebasar los niveles normales de peligro implícitos en la vida en sociedad (…)»”[1].

Actualmente, con dificultad disfrutamos nuestros derechos y libertades, en tiempos tan convulsionados como los que estamos viviendo, donde las instituciones no priorizan la responsabilidad de garantizar la seguridad de las personas -que incluye la vida, bienes y honra de cada individuo-, constituye una tarea compleja, que debe cumplirse constantemente, para poder obtener resultados tangibles. Cuando se dejan de hacer las cosas, cuando no hay un control oportuno vemos que se incrementan las dificultades, los desafíos y las amenazas como se observa en las dimensiones que estamos percibiendo; se ha acentuado el índice de asesinatos, por causa de la violencia generalizada que vemos a nivel nacional, donde no hay un control fluvial oportuno, no vemos una intervención constante en las carreteras, ni en los lugares donde se han fortalecido los grupos armados al margen de la Ley. Llanamente, la inacción de la fuerza pública ha permitido que las bandas criminales, insurgentes y grupos irregulares se fortalezcan constantemente. La seguridad es una tarea cotidiana, constante, cada día se deben revisar los métodos que se están utilizando, evaluar los errores que se han cometido y dar los resultados que toda la población está esperando.

Ampliamente se ha conceptuado que la «Seguridad Multidimensional puede ofrecer una útil perspectiva para evaluar las prioridades político-estratégicas para una mejor garantía de la provisión de Seguridad y Defensa para Colombia»[2]. Asimismo, se han realizado diversos llamados de atención sobre la importancia geoestratégica que revisten las redes fluviales y uso del agua dulce como activo estratégico del Estado.

Debemos brindar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué crece la sensación de inseguridad en Santander?

Normalizamos que, cada día en el área metropolitana de Bucaramanga, y en ciudades como Barrancabermeja, Santander «donde la cifra de muertes violentas asciende a más de 59 personas», asesinen indiscriminadamente a mujeres, niños, jóvenes o personas de la tercera edad, es normal que aparezcan este tipo de noticia en lo medio de comunicación, la vida no tiene valor. Luego, escuchamos que se realizaran consejos de seguridad, y no dan continuidad a las instrucciones entregadas en este tipo de reuniones, donde concurren expertos en seguridad, con alta experiencia y formación militar, pero que a la siguiente semana se olvidan de sus propias convicciones.

En necesario, evaluar que el avance de temas como la «hidropolítica nacional», exige reevaluar impávidamente el tema de imperativos hidropolíticos, donde se ha identificado la necesidad de propender por el cuidado y protección de las macro cuencas, la ocupación de espacios vacíos con agua dulce y protección de espacios territoriales en los que una amenaza a la seguridad puede emplear el recurso para fines delictivos.[3] La vigilancia, control y presencia de la fuerza pública debe ser constante, no se puede omitir un solo día la labor de verificación y vigilancia, porque el día que tenemos presencia de la policía, ejercito o marina en estas zonas, la delincuencia avanza y se fortalece territorialmente.

En Santander, la sensación de inseguridad se incrementa cada día Resulta indispensable rescatar las juntas de acción comunal como primer órgano que nos va a ayudar a brindar la seguridad en la ciudad. Indispensable que se delegue autoridad administrativa sobre cada comuna, barrio, sector o corregimiento. Incentivar la participación ciudadana, capacitándolos frente a las diversas rutas de denuncia. Fortalecer, educar y equipar de herramientas a la Juventud (esencialmente en las comunas más vulnerables de la ciudad), puede impedir que siga incrementando la delincuencia, hurtos, y consumo de múltiples sustancias estupefacientes.

La seguridad como valor democrático nos permite disfrutar plenamente nuestros derechos a la vida, la libertad y la propiedad privada. Necesariamente el Estado debe garantizar la seguridad de todos sus habitantes. Los ciudadanos son parte esencial del Estado y es trascendental que participen vivamente frente a la delincuencia y actos terrorismo que amenacen el orden constitucional existente.

En algún momento se estructuró una política de seguridad democrática cimentada en: «el plan de redes de cooperantes, en el cual los ciudadanos se agrupaban en zonas rurales y urbanas para cooperar de manera voluntaria y desinteresada con las autoridades en la persecución del delito en todas sus formas. El fin de estas redes era aumentar la capacidad de vigilancia de las autoridades, de la mano con las comunidades, para hacer frente al delito.»[4] Creo incesantemente, que ese pensamiento tiene vigencia y debe ser fortalecido, para lograr la paz, cohesión social, el desarrollo y prosperidad de la región.

La política de seguridad debe ser triangular: Integración efectiva entre la ciudadanía (enseñándoles sobre el principio de solidaridad, necesario para derruir la cultura de la pasividad con el crimen o la cultura de compromiso contra el crimen), la fuerza pública y la justicia para limitar, detener o judicializar oportunamente los actos delictivos o conducta punibles que afectan la seguridad pública y convivencia armónica de la ciudad. Indiscutiblemente, la justicia debe ser activa, intencional, estratégica y responder a la pretensión de corrección que contiene cada norma, porque si fallamos en esta pretensión; sino actuamos oportunamente estamos condenando a las futuras generaciones a vivir en una sociedad deficiente donde reine el caos y la anarquía.

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*Abogado especialista en Derecho Administrativo, egresado de la Universidad Santo Tomas, Seccional Bucaramanga. Funcionario de la Rama Judicial.

E-mail: alexandermateusrodriguez@gmail.com.

Esta columna encierra el pensamiento del autor, en ningún caso es la posición de Río Grande.

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[1] Corte Constitucional. Sentencia T-224 de 2014.

[2] Cfr. Escenarios y Desafíos de la Seguridad Multidimensional en Colombia. Autor. Carlos Enrique Álvarez Calderón. investigación de la Maestría en Seguridad y Defensa Nacionales de la Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”,

[3] Desafíos y Nuevos Escenarios de la Seguridad Multidimensional en el Contexto Nacional, Regional y Hemisférico en el Decenio 2015-

  1. Carlos Enrique Álvarez Calderón y otros.

[4] Bienvenidas sean las redes de participación cívica de Duque.. Las 2 Orillas

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