Written by 12:35 pm ANÁLISIS

Los aportes del uso del tren y los esfuerzos del Gobierno de Gustavo Petro

El transporte en tren ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo económico de las naciones a lo largo de la historia, brindando una serie de beneficios que van más allá de la simple movilidad de personas y mercancías. El Plan Nacional de Desarrollo (PND) del Gobierno de Petro, incluye la recuperación de las vías férreas como una de sus prioridades.

El transporte en tren desempeña un papel fundamental en la economía al fomentar el comercio, reducir costos logísticos, promover la sostenibilidad ambiental y estimular el desarrollo de infraestructura.

Su importancia radica en su capacidad para impulsar el crecimiento económico de manera sostenible y eficiente, convirtiéndose en un pilar fundamental para el desarrollo de las sociedades modernas.

Impulso a la economía local y regional: El transporte en tren conecta de manera eficiente ciudades, regiones e incluso países, permitiendo el intercambio de bienes y servicios a una escala más amplia. Esto impulsa la actividad económica al facilitar el comercio y el turismo, lo que a su vez genera ingresos y empleo en las áreas servidas por las líneas ferroviarias.

Reducción de costos logísticos: El transporte en tren, al ser capaz de transportar grandes volúmenes de carga de manera eficiente, contribuye a la reducción de costos logísticos para las empresas. En comparación con otros medios de transporte, como el transporte por carretera, el tren es más económico en términos de consumo de combustible y mantenimiento, lo que se traduce en ahorros significativos para las empresas.

Sostenibilidad ambiental: El transporte en tren es considerado como una forma de transporte más sostenible en comparación con el transporte por carretera o avión, ya que emite menos gases de efecto invernadero por tonelada de mercancía transportada. Esto es crucial en un contexto en el que la sostenibilidad ambiental es cada vez más importante para las empresas y los gobiernos.

Desarrollo de infraestructura: La construcción y mantenimiento de líneas ferroviarias contribuyen al desarrollo de infraestructura en las regiones donde se llevan a cabo estos proyectos. Esto no solo impulsa la economía local a través de la creación de empleo durante la construcción, sino que también mejora la conectividad y la accesibilidad a largo plazo, lo que atrae inversiones y fomenta el desarrollo económico.

El ferrocarril forma parte de una amplia gama de transporte terrestre en todo el mundo, que, en su conjunto, permite y realiza el transporte de personas y mercancías del lugar donde se encuentran al lugar donde quieren ir o donde son necesarias.

La economía del tren

El uso del tren a nivel mundial ha sido un componente clave en el transporte de pasajeros y mercancías, proporcionando una serie de beneficios en diferentes regiones del mundo.

A continuación, se presentan algunas perspectivas sobre el uso del tren a nivel mundial:

En Europa, el tren es un medio de transporte popular y ampliamente utilizado para viajes de larga y corta distancia. La red ferroviaria europea es extensa y eficiente, conectando ciudades y países de manera efectiva. Los trenes de alta velocidad, como el TGV en Francia y el ICE en Alemania, son ejemplos de cómo el tren se ha convertido en una alternativa competitiva al transporte aéreo en distancias medias.

En Asia, especialmente en países como China y Japón, el tren desempeña un papel fundamental en el transporte de pasajeros y mercancías a gran escala. China, por ejemplo, ha invertido considerablemente en su red ferroviaria de alta velocidad, convirtiéndola en una de las más extensas y avanzadas del mundo. En Japón, el famoso Shinkansen ha sido un símbolo de eficiencia y tecnología en el transporte ferroviario.

En América del Norte, el uso del tren varía en función de la región. En Estados Unidos, el tren de pasajeros Amtrak y el transporte de mercancías a través de trenes de carga son importantes, aunque el país ha enfrentado desafíos en términos de infraestructura y financiamiento. En Canadá, el transporte ferroviario es esencial para la economía, especialmente en la industria de recursos naturales.

En África y América del Sur, el tren también desempeña un papel crucial en la conectividad y el transporte de mercancías. A pesar de enfrentar desafíos en términos de infraestructura y financiamiento, se están realizando esfuerzos para mejorar y expandir las redes ferroviarias en estas regiones para impulsar el desarrollo económico y la integración regional.

En general, el uso del tren a nivel mundial varía según la región, pero en todos los casos, el tren sigue siendo una parte importante del sistema de transporte, ofreciendo ventajas como eficiencia, sostenibilidad y conectividad a las comunidades locales y al comercio internacional.

El transporte ferroviario, clave para reducir emisiones. Los trenes emiten entre 3 y 5 veces menos dióxido de carbono que el transporte en carretera, y entre 7 y 10 veces menos que el transporte aéreo.

El declive en Colombia

En Colombia, el sistema ferroviario ha experimentado un declive significativo en las últimas décadas, lo que ha llevado a una disminución en el uso del tren como medio de transporte de pasajeros y mercancías. Algunos de los factores que han contribuido a este declive son los siguientes:

Desinversión en infraestructura: La falta de inversión en la infraestructura ferroviaria ha sido uno de los principales factores que han afectado al sistema ferroviario en Colombia. La infraestructura ferroviaria se ha deteriorado con el tiempo, lo que ha llevado a una reducción en la calidad del servicio y a una menor competitividad frente a otros medios de transporte.

Preferencia por el transporte por carretera: El auge del transporte por carretera en Colombia ha llevado a una mayor preferencia por este medio de transporte en lugar del tren. La red de carreteras en Colombia se ha expandido y mejorado, lo que ha hecho que el transporte por carretera sea más conveniente y accesible para muchas personas y empresas.

A partir de la década de los sesenta el sistema ferroviario colombiano se ve amenazado por la naturaleza del terreno y por los grandes costos que acarreaba su mantenimiento, esto llevó como resultado que el sistema férreo fracasara.

Limitada Cobertura y Servicios: La red ferroviaria en Colombia es limitada en comparación con la extensa red de carreteras, lo que ha restringido la cobertura y la accesibilidad del tren a diferentes regiones del país. Además, la falta de diversificación y modernización de los servicios ferroviarios ha hecho que el tren sea menos atractivo para los usuarios.

Competencia de otros medios de transporte: La competencia de otros medios de transporte, como el transporte aéreo y el transporte por carretera, ha afectado la viabilidad del tren en Colombia. Estos medios de transporte ofrecen mayor velocidad y comodidad en muchos casos, lo que ha disminuido la demanda de servicios ferroviarios.

A pesar del declive en el sistema ferroviario en Colombia, se han realizado esfuerzos para revitalizar y modernizar el sistema, incluyendo proyectos de expansión y mejora de la infraestructura. Estas iniciativas buscan mejorar la competitividad del tren, promover la sostenibilidad ambiental y contribuir al desarrollo económico del país.

Los esfuerzos de Petro

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) del Gobierno de Petro, incluye la recuperación de las vías férreas como una de sus prioridades. Se contemplan proyectos en todo el país: desde trenes de cercanías en Bogotá, Cali y el Eje Cafetero, que se vienen trabajando desde años anteriores, hasta tramos más largos que lleguen al Catatumbo, Medellín, el Golfo de Urabá, Girardot y Barrancabermeja.

Según el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, Francisco Ospina Ramírez, la meta de este cuatrienio es adjudicar tres contratos que suman 1.817 kilómetros: la nueva concesión de La Dorada-Chiriguaná y dos tramos que vayan desde Bogotá y Buenaventura a la red central.

El ministro de Transporte, William Camargo, informó que hay un presupuesto ferroviario de 30 billones de pesos para los próximos años. Hasta ahora, se han invertido 464.000 millones de pesos en cinco contratos que incluyen labores de conservación en las vías del Pacífico, la modernización de Bogotá-Belencito, el mantenimiento de La Dorada-Chiriguaná y los estudios de prefactibilidad de concesiones previstas para este cuatrienio. “Buscamos una disminución de los costos logísticos del 26%. Transportar un contenedor al exterior desde Bogotá a los puertos del Caribe puede llegar a costar cerca de 2.450 dólares, pero con los ferrocarriles ese costo bajaría a 1.800 aproximadamente”, explicó el ministro.

Aunque faltan años para que cualquiera de los nuevos tramos vea la luz, el Gobierno ya ha desplegado una campaña en redes sociales. Una parte central ha sido un documental, La Colombia del Tren, que apunta directo a la nostalgia.

Expertos consideran que los anuncios del Ejecutivo son positivos y que es posible avanzar si se imitan experiencias europeas de fuertes inversiones estatales y se forman alianzas público-privadas.

El Gobierno nacional ha suscrito contratos por más de 220.000 millones de pesos, que generarán inversiones cercanas a los 40 billones de pesos en cinco proyectos férreos estratégicos. La columna vertebral de la reactivación es el corredor La Dorada-Chiriguaná, que se adjudicará el próximo año por un valor cercano a los 2,6 billones de pesos.

El desafío, sin embargo, está en que las próximas administraciones mantengan los proyectos. En cuatro años no se va a lograr avanzar demasiado… tendría que estar pensado a largo plazo, en fases, y en cabeza de gobiernos regionales.

Asimismo, puede haber más dificultades que en Europa para incentivar el transporte de pasajeros: las distancias en Colombia son mayores y eso complica la competencia contra los aviones, en especial si no se cuenta con los costosos trenes de alta velocidad.

Dimitri Zaninovich, exdirector de la ANI durante la Presidencia de Juan Manuel Santos, celebra los anuncios de Petro y menciona que habrá desafíos más allá de la infraestructura, como convencer a nuevos usuarios, aumentar la carga y articular el sistema con los camiones.

Asimismo, recuerda que las administraciones anteriores también tuvieron interés —la de Álvaro Uribe, por ejemplo, reinauguró el tramo Bogotá-Belencito en 2003.

“Hay que reconocer que este Gobierno tiene una apuesta por los trenes, pero están recibiendo muchas estructuraciones que llevaban tiempo haciéndose”, subraya por teléfono. Para él, ahora se puede avanzar con los ferrocarriles porque antes se satisficieron otras prioridades.

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